Cuando la esperanza se encuentra con un obstáculo inesperado
En Ivy Surrogacy, sabemos que el camino hacia la paternidad mediante la gestación subrogada puede estar lleno de altibajos. Recientemente, trabajamos con una futura madre cuya experiencia nos recordó lo impredecible—y emocionalmente intenso—que puede ser este proceso.
Ella eligió a una gestante que le gustaba mucho. Los antecedentes médicos de la gestante fueron aprobados por la clínica, y el siguiente paso era la evaluación psicológica. Nosotros la organizamos, la gestante la completó y un psicólogo independiente emitió un informe favorable.
Sin embargo, cuando enviamos el informe a la clínica, el psicólogo interno (in-house) de la clínica no la aprobó—y no hubo margen para discusión o apelación. La futura madre quedó devastada. No había más opción que empezar de nuevo con otra candidata.
Un segundo intento con grandes expectativas
Poco después, presentamos a otra gestante que considerábamos una candidata excelente—y la futura madre también quedó encantada con ella.
Esta vez, decidimos utilizar a un psicólogo independiente diferente para la evaluación, ya que sabíamos que el psicólogo interno de la clínica era muy estricto. Esperábamos que un enfoque distinto pudiera dar un resultado diferente.
La gestante pasó la evaluación psicológica independiente sin problemas. Enviamos el informe a la clínica con confianza.
Pero, para nuestra sorpresa y frustración, el psicólogo interno volvió a rechazarla.
Cuando llega el desaliento

Después de dos intentos fallidos, tanto la futura madre como nuestro equipo nos sentimos desanimados. Sinceramente, no estábamos seguros de poder encontrar a una gestante que cumpliera con los estándares del psicólogo interno de esa clínica.
Incluso le sugerimos que buscara gestantes a través de otras agencias para aumentar sus posibilidades.
Pero su respuesta nos dejó sin palabras. Nos dijo que, cuanto más veía este tipo de situaciones, menos confianza tenía en trabajar con otras agencias—porque casi todas cobran la tarifa de agencia por adelantado. Si la gestante no pasaba los requisitos de la clínica, ella quedaría atada a esa agencia, sin control sobre el proceso y sin saber cuándo, o si, sería emparejada de nuevo.
Por qué nuestra política marca la diferencia
En Ivy Surrogacy, no cobramos la tarifa de agencia hasta que la gestante ha pasado la revisión médica y la evaluación psicológica. Esto significa que nunca tendrá que preocuparse por quedarse atrapado en una situación en la que pierde el control de su viaje y su inversión está en riesgo.
Para esta futura madre, esa política fue la razón por la que pudo seguir buscando sin miedo a perder el control de su proceso.
Impulsados por la confianza
La entendimos completamente. Aunque en algún momento pensamos en rendirnos, su confianza en nosotros reavivó nuestra determinación.
Esta es la realidad de nuestro trabajo: a veces son los futuros padres quienes nos empujan hacia adelante. Su esperanza y fe nos recuerdan por qué hacemos lo que hacemos.
Al final, la gestación subrogada no es solo un proceso, sino un camino compartido, con todos sus retos y triunfos. Y en Ivy Surrogacy, estamos comprometidos a recorrerlo a su lado, paso a paso.
